Tristésike en micson



Ahí te vemos echo las palas con cada una caen también pedazos muertos de nosotros ahí te vemos y aunque algún día seremos invencibles de nuevo siempré estará en nosotros ese cuarto vacío que te agarraste para ti
Ahí no entrará más nadie
Ahí no cabe más nadie
Ahí más nadie nunca

ahí más nadie nunca el domingo se volvió una pasta negra melaza bituminosa lenta el domingo es un barco una madera roída un sepulcro infinito la conjugación de todos nuestros tiempos verbales 
yo apego
vos apegais
vosotros apegais
ellos apegan
nosotros ardemos

nosotros ardemos aplano la tierra regamos tu cuerpo con flores derretimos la espelma este jugo que cae en la astromelia es el lixiviado de nuestra saudade sudor saliva ojos rojos abrazos que buscan el consuelo imposible nos apretamos viéndote hasta que nos duelen los huesos pero no basta
no basta
no basta
no basta no basta

tus ruidos se apagaron y el cuarto
el cuarto donde te quedabas en nosotros siempre

siempre estará vacío ahí no cabe más nadie.

2 comentarios:

Luis Olivera dijo...

:'( «ahí más nadie nunca»

Avicus dijo...

wao Juancho!!! Cuando lo leí no se pudo evitar el terrible nacimiento del nudo en la garganta, aquél que te recuerda el velo que esconde a la muerte en un reflejo (in)voluntario del cuerpo por el dolor, el dolor de que cuando alguien se va deja ese vacío, ese vacío donde no cabe más nadie....