Cúa espérame







Fuera no:

-no mija, se me acabaron los cigarros


Sigue siendo curioso como la limosna repta rápidamente a la sombra del desinterés. La ciudad es veloz en decepcionarse, en repetirse. Mira regálame ese muñequito y me señala con los labios proyectados, la mugre haciendo mella en unos dientes que la esperanza ya no toca. Ahí, fuera del restaurant, tres cigarros, tres músicos, un vigilante y una noche podrida y hermosa por delante. Pagamos la cuenta en Santa Mónica y en un rato arrancamos de vuelta a Barquisimeto. No tocamos, llegamos tarde y bajándonos de la Kia de trece puestos ya deshuesaban la tarima en Catia: Tardamos demasiado buscando la estación Propatria. Te escribí "es posible que me quede", respondiste "si te quedas nosve". Tenemos rato en este tango de tú estás/yo estoy, en el medio de esa turbina, la música, la universidad, la plata, la distancia, las cicatrices, la tardanza. Le digo este muñeco tiene dueña, Preciosa y le dejo el último de mis Belmont. 

Tardamos demasiado buscando todas las estaciones, Caracas es un peo. Ya no sé si estoy perdido o en el lugar qué es. Al metro, me refiero.

, me refiero.

yo ya no conozco a nadie.

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