Très fatigué

Los corolarios de cada una de nuestras cadencias

cada palabra exprimida de reproche

Las navajas furtivas que nos lanzamos

        -La alharaca-

¡Todo eso quisiera truncarlo!


Quisiera llegar directamente

a la poesía, al tiovivo de tus labios

al solsticio de tu ombligo.

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Tomado de "Autofantasmas: De hacer feliz a un antinfeliz y otras quimeras" De Juan Miguel Rojas.

1 comentario:

Susan Urich dijo...

Qué bello, cóño.